Adrian

La vida a veces te hace conocer nuevos buenos amigos de grande ya, con las cartas en la mano, sin mucho pasado pero con sus renovadas historias. Es por eso que las nuevas amistades a veces son raras, es como que uno toma ciertos atajos, el tiempo que le dedicamos no es el mismo que amistades de infancias, nos acomodamos más rápidamente; lo que nos viene bien. Avanzamos directamente sobre lo que nos hace distintos y de ahí convertimos en oportunidad las cosas en común, la situación y la distancia de aquellos amigos de la infancia (bis) hace que uno viva las cosas de otra manera. Más reflexivo, más receptivo, más o menos paciente.

Hacer nuevos amigos es hermoso, y Adrian es uno de ellos. Adrian es de los que te da un beso cuando te saluda, de los que te aprieta cuando te abraza, el que te agradece por haberte visto, de ida y de vuelta, de local o de visitante, te aguanta los trapos y te alienta desde la popular al ritmo de tu nombre (un acento porteño añejado por la consecuencia de vivir tantos años “afuera”).

Si alguien escribe la historia o su biografía, tiene para hacer más libros que Harry Potter, y créeme algunas historias son de fantasía. Adrian es de los que nació con el concepto de la fogata y los camping entre amigos es para contar historias, la vida es así, es una historia y otra y otra, la mezcla de cosas increíbles y personajes de lugares remotos hacen que cada historia sea emotiva, apasionada, revoltosa, complicada y divertida. El te cuenta sus historias haciendo muy buen uso de la palabra para combinar lo que vio, lo que le pasó, lo que pudo haber pasado. Las historias se mezclan entre acomodarse el pelo, tocarse la barba y hacer una pausa levantando dos manos con los dedos todos juntos en el aire (solo las huellas dactilares juntas).

Porteño de nacimiento, Polaco de apellido, Suizo por adopción y elección hace que todo se mezcle en un personaje divino.

Su forma de siempre buscar superarse, de lucharlas a todas, de contar la cosas “como son” hacen que Adrian sea una de esas personas que la cabeza le va a mil, la bajada a tierra son los chistes, es el sentido del humor, es la discusión, hablar fuerte y golpear la mesa.

Apasionado por la tecnología, memorioso y meticuloso en los detalles hacen que el vea las cosas de otra forma, la procesión muchas veces pasa por dentro, se queda en los mates, se plasma en lineas de código.

Tener un amigo como Adrian es tener un hermano, un hermano mayor, el que se alegra por tus pequeñas victorias, porque esta “ahí” siempre.

Gracias Adri querido, por todo, en serio.

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