Las navidades

Era la época en donde todos estábamos pensando en la necesidad de vernos de nuevo, pero claro, de vez en cuando no todos queremos vernos en el mismo momento, y es por eso que hace que las fiestas siempre sean algo especial para algunos y otras veces no tanto para otros. La idea de reunirse siempre estuvo presente en todos, digamos que todos vivimos bastante lejos como para negar vernos una vez al año. De vez en cuando alguno tira la idea de porque no juntarnos en otro lado, por que no juntarnos con los vecinos que siempre tienen buena onda con nosotros y así terminan las cosas, todos peleados.

Después algunos empiezan a salir con otros o “externos” como solía decir mi abuela y las cosas se ponen mas fácil, más fácil para el que esta en la relación porque simplemente bajo la hermosa excusa de “Viejos, estas fiestas paso una acá, y otra allá, saludos” escapa a lo campeón.

Los confites, la carne fría, los chocolates con 40 grados de calor, todo se mezcla con un champagne de marca rara y algo tibio, todos abrazados después de algunas horas donde se dijeron las cosas que no se decían hace 1 año, las cartas sobre la mesa y todo en familia, todos pensando que el año que viene va a ser mejor, no se puede estar peor, viste lo que le paso a fulano… que horror y el negocio que venía tan bien “anda a saber”.

Armamos la agenda para los 365 días que siguen “nos vemos en el cumple de la tía Ester, vas este año no? mira que el año pasado te hizo la tarta que te gusta a vos nomás”, y alguno de los familiares que tira la clásica “quien sabe si estoy vivo el año que viene – y mira hacia abajo mientras lo dice”.

Todos pasamos por algo parecido alguna vez, o todas las navidades – hasta que no se tiene nada – y entonces te das cuenta que ese familiar que venía amenazando que se iba a morir, ya no esta, que el champagne raro tibio no estaba tan mal, si al final lo importante era estar juntos.

- Historia de Bondi
Escrita la semana pasada en Singapore.

Encontrandole la vuelta

Por donde empezar, a ver… cuantas veces nos han dicho “tenes que disfrutar lo que haces, sino deberías cambiar” y esto lo tratamos de aplicar a casi todo lo que se nos cruza, es cierto que es facilmente aplicable al trabajo y lo voy a tomar por ese lado en este post.

Cuantas veces hemos dicho convencidos de “estoy disfrutando lo que hago! pero quiero algo más” y nunca estamos conformes de lo que estamos haciendo, esto es bueno y malo, pero tampoco quiero entrar en esos caminos.

Mi idea de encontrarle la vuelta a lo que uno hace pasa un poco más por la diferencia cuando UNO ES quien lo hace. Y no me vengan con “claro el señorcito se divierte con drones y helicópteros!” porque no es sobre algo puntual, quiero compartir en este post como es que trato de pasarla tan bien en lo que hago que hasta a veces parece que ni siquiera estuviese trabajando. Y acá es cuando se me vienen todos a matar.

Durante varios años he recibido comentarios de todos los colores, generalmente cuento de mi dia de trabajo o lo que estuve haciendo en la semana y automaticamente me dicen “ahhh pero que bien que la pasas vos eh!”, “vos si que no laburas”, “che, vos de laburar no, no?”. Pero a que se debe todo esto? Sera la manera que cuento las cosas? o sera de la manera que trato de vivir las cosas? y si dijo SI a las dos anteriores, señora/señor esta en lo correcto. TODO en mi forma de trabajar pasa por la forma de vivir las cosas, de tratar de dejar algo a cambio de lo que estoy haciendo y en esto, que también me deje algo a mi.

Pero como?, estas haciendo un banner horrible para una campaña y me decis que lo estas disfrutando? No. Claro que no, probablemente odie todo el mundo en ese preciso momento, pero intento buscarle la vuelta por otro lado, ya sea la persona que este al lado mio, el cliente, la música y la gran mayoría de las veces es donde el sentido del humor me salva de estas tareas, ahora en cambio, cuando se que puedo colaborar mucho más, en tal vez el proceso creativo es cuando ‘ lo doy todo’, es cuando mas comodo me siento, tiro todas las ideas sobre la mesa sin dudarlo. Y cada uno tiene su especialidad, uno sabe en que es uno bueno y en que uno puede dar lo mejor.

Claro que es importante encontrar lugares en donde se resalte más lo que uno sabe hacer bien o donde uno puede hacer la diferencia de lo que se viene haciendo, no hay dudas. Yo siempre estoy agradecido por tener trabajo, por hacer lo que me gusta hacer y si encima de eso me rodeo de gente que tiene la misma pasión y ganas de hacer las cosas, se hacen cosas lindas y se la pasa muy bien.

Le encontre la vuelta, encontre la forma de que aunque sean cosas que no me gusta hacer, darle un toque de humor que me lleven a lo que lleve rápidamente, ejecuto y soy un hielo cuando es necesario y ayudo en todo lo que se pueda a los que me rodean, confío plenamente que si uno es un buen colega y le pone todo, lo que sigue va a ser aun mejor. Me alejo de personas que trabajan solo por compromiso, que hacen las cosas porque se las piden, que no desafían lo que se pone sobre la mesa, los que siguen lo que hacen todo el mundo.

Toda esa mezcla me ha dado buen resultado hasta el día de hoy, también creo que es porque siempre he buscado hacer lo que me apasiona hacer.

Vivir afuera pasa por otras cosas

Dicen que lo mas complicado es estar de acuerdo, aunque sean años de relación o algunos meses, cada uno tiene sus ideas y su forma de procesar las cosas, es cuando muchas veces la buena paciencia y la comprensión (y no la presión) juegan papeles fundamentales.

En nuestros planes a Europa hubo mucho de todo un poco, claro, pero también objetivos en común; después vuelvo a esto.

Para nosotros el hecho de viajar lejos y dejar un montón de buenas cosas atrás (entiéndase por personas, recuerdos, lugares, costumbres, etc) implicaba mucho mas que lo divertido que puede sonar conocer otros lugares, si bien el destino era importante, el desafío era el desafío de probar, hacerlo juntos, era lo interesante de la cuestión, y parte del objetivo que mencionaba mas arriba.

No creo que exista formula perfecta para mudarse a otro país o para saber si uno va a estar bien o mal, muchas veces uno sigue lo que a uno le parece que esta bien, pero esto es distinto cuando uno viaja de a dos. Y el viajar y vivir afuera es otra cosa, es estar de acuerdo en un montón de cosas de antemano, y por sobre todo que los objetivos y sueños de cada uno puedan tener una oportunidad.

Y esto es realmente muy importante, que la oportunidad de que los sueños de cada uno, ya sean en plan de compartidos o personales, tengan un espacio es casi tan importante como los objetivos, dependiendo en base a que se mueva cada uno y las prioridades.

Otra cosa que muchas veces nos genera falsas expectativas es la realidad de las cosas, decir que uno “esta mejor afuera” es igual o peor de falso que decir “acá  uno no puede avanzar” (a menos que uno se encuentre en una situación extrema o guerra, ustedes me entienden). Pero dicen que la procesión va por dentro y muchas veces así lo es, sobre todo en otro lugar donde el idioma es distinto, las costumbres y la gente, se piensa mucho en todo y poco en todo, se nos mezcla todo y queremos estar en dos lugares al mismo tiempo, imposible.

Cuando planeamos nuestro viaje a Europa hubo todo un proceso previo, hubo etapas de común acuerdo y completo desacuerdo, pulimos muchas cosas antes y durante el viaje y por sobre todo tiramos para el mismo lado. Es imposible estar en un lugar ajeno si las dos partes no están tirando para el mismo lado, uno puede ser mas o menos susceptible a creer que las cosas pueden o van a funcionar, pero sin el apoyo y confianza, es imposible.

Y ya mencione la palabra imposible dos veces y hasta tienen cierta connotación negativa, disculpen, pero no es la intención, no es la intención de desmoralizar a nadie, es simplemente compartir lo que por ahí no se dice a voz alta.

Imposible es no pensar en hacer lo mejor por los dos, es desafiarnos, en protegernos y cuidarnos, de esto se va juntos a la par, no hay otras vuelta.

Ahora que han pasado mas de 2 años y medio que estamos afuera, y con un montón de cosas procesadas, les puedo contar que no es fácil, que uno la pelea todos los días, pero también uno la pelea todos los días en casa, de local. Creo que también pasa por como uno se toma los cambios, por el poder de adaptación que tenga cada uno y cuanto este uno dispuesto a adaptarse y a no cambiar, cada caso es distinto, cada lugar, trabajo lo son, no existe formula perfecta más que apoyarse el uno al otro y tirar para el mismo lado, como lo haríamos en cualquier otra parte del mundo, ya sea en Suiza, Argentina o Bora bora.